La experiencia en el uso de la Web 2.0 es clave para la comunicación de los organismos del Estado.
Uno de los requisitos fundamentales para la Buenas Prácticas de los programas de los organismos dedicados a la gestión estatal pasa por la transparencia. Se trata de un factor determinante en la buena conducta de las políticas públicas a desarrollar. Es por eso que resulta un complemento útil en las campañas de comunicación de las instituciones publicar sus acciones por intermedio de las redes sociales, procurando así ejercitar mejor el derecho a la participación de los ciudadanos.
Estas redes sociales han llegado al mundo civil como una herramienta moderna de intercambio -permite a sus usuarios interactuar con otros y cambiar contenido del sitio web, a diferencia de los sitios no interactivos donde los usuarios se limitan a la visualización pasiva de información que se les proporciona-, y hoy tras siete años de experiencia luego de su primera irrupción, se van constituyendo como un eficaz puente entre la población y las instituciones que la representan.
La participación democrática promovida por estas redes sociales, sugiere un avance en el acceso a la información pública porque establece canales más dinámicos y se extiende a todos aquellos que utilizan Internet.
Esta relación más directa entre la Institución y sus públicos que proponen las 2.0, nos plantea un cambio importante respecto de la tradicional forma de diálogo entre el Gobierno y sus representados, porque ya no se trata de una relación intervenida únicamente por medios de comunicación periodísticos, sino que ahora es cuestión de publicar en la plataforma tecnológica utilizada para que llegue de manera inmediata a los usuarios, información ésta que, a su vez, quedará de alguna manera a merced de ellos.
Pero existe un tema mas relevante, quizás, que toma forma en el escrutinio constante que las personas y las organizaciones que hacen uso de Internet 2.0 viven por parte de la población, los medios y las instituciones, ya que éstos pueden hacer comentarios de la gestión realizada. Esta circunstancia apuntaría una tendencia y un deseo civil que pareciera materializarse más que en el pasado: la población quiere más transparencia y adquiere una mayor participación.
Vale decir, que el caso resulta de interés también porque se trataría de una forma de intercambio que se ejerció de abajo hacia arriba, es decir, que primeramente fue experimentada por la población antes que por el Estado. De manera que estamos frente a una práctica que el Estado adquiere -tras su paso eficaz por la sociedad-, a causa de su necesidad por reflejar las tareas desempeñadas, esto es: mostrar, hablar, dialogar con la población y, en suma, construir y tender puentes para acercarse a la sociedad, asumiendo una participación cívica más consensuada.
A continuación, se enumeran los beneficios en la transparencia que hasta ahora nos sugiere el uso de redes sociales en el ámbito de los organismos públicos:
- Mejora el acceso a información pública.
- Permite el diálogo entre la población y las instituciones respecto de las acciones públicas desarrolladas por éste último.
- Armoniza la relación sociedad-instituciones.
- Mejora la calidad del servicio estatal desempeñado (ya que coloca bajo juicio social las tareas realizadas).
- Despierta la participación cívica.
Abril 12th, 2010 → 5:38 pm @ Alejandro Guidi
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